Resumen
El plomo, uno de los metales más utilizados por el hombre desde la antigüedad, se caracteriza por ser un metal blando, dúctil, maleable y de gran resistencia a la corrosión. Estas características permiten que se pueda trabajar con herramientas manuales de uso común. Las emplomaduras permiten resolver de una forma singularmente duradera las uniones de los elementos meta?licos con las estructuras de fa?brica a las que se anclan. La deformabilidad y la densidad del plomo permiten absorber la transmisión de ondas y las tensiones transmitidas por los movimientos y cambios de volumen del hierro sin que se transmitan a las fa?bricas y sin que e?stas lleguen a fisurarse. A pesar de estas propiedades, se trata de un material en desuso. Este texto presenta un recorrido histórico de su empleo en construcciones históricas y describe tanto sus cualidades como sus técnicas de uso.

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